Para Jessica
No es que me gustes… es que despertaste algo en mí que creí perdido: ganas de sentir, ganas de quedarme, ganas de ser valiente.
Contigo aprendí que el amor vive en los momentos simples: reír sin motivo, hablar hasta que el tiempo deja de importar, sentir que alguien puede ser hogar sin necesidad de un lugar.
No fuimos perfectos, pero fuimos reales.
Para mí, siempre tendrá valor.
Tal vez nuestros caminos ya no sigan juntos, pero mi cariño por ti no cambia con la distancia ni con los errores. Se transforma en gratitud.
Gracias por existir en mi historia. Gracias por enseñarme que todavía podía amar así.
No sé si volveré a verte algún día, pero nunca dejaré de agradecerle al destino por haberme permitido conocerte.